“El mecanismo de obras por impuestos gana adeptos, y
se convierte en una herramienta para unir al sector público y privado en la
labor de desarrollar al país, a través de inversiones más ágiles”.
Dicen que los
pingüinos no se lanzan al agua hasta que alguno de sus compañeros lo haya hecho
anteriormente y están convencidos de que las aguas son totalmente seguras. Y es
que para su suerte siempre hay pingüinos más avezados que deciden correr el
riesgo en un escenario de incertidumbre y les sirven de ejemplo a los demás. Se
trata de un comportamiento que en multitud de ocasiones se puede trasladar a la
esfera empresarial y que la misma ProInversión utiliza para hablar de las
compañías que decidieron iniciar los primeros proyectos de obras por impuestos,
una herramienta que empieza a caminar a paso ligero cinco años después de su
creación.
La ley de
obras por impuestos, 29.230, se creó en 2008 con el objetivo de agilizar el
desarrollo de obras públicas con la colaboración de las empresas privadas, a
quienes se les ofreció la posibilidad de destinar su impuesto a la renta a la
creación de infraestructura pública. Se trata de un mecanismo innovador en
América Latina, que permite pagar ese impuesto a cuenta de los recursos como el
canon, sobrecanon o las regalías hasta por 50% del impuesto correspondiente del
ejercicio anterior y hasta diez años después de culminada la obra.
Cementos
Pacasmayo fue el primer ‘pingüino’ que decidió el mismo año en el que salió el
reglamento, 2009, destinar parte de su impuesto a la renta a rehabilitar pistas
y veredas en Qhapaq Ñan, Cajamarca. Este fue el primero de los dos proyectos
que se llevaron a cabo ese año, al que seguirían cinco más en 2010 y diez en
2011.
“Como
cualquier mecanismo nuevo e innovador, obras por impuestos ha tenido un proceso
de madurez, que ha sido lento porque involucra a dos actores muy importantes,
pero muy complejos: el sector público y el sector privado”, explica Rosa
Balcázar, directora de Inversiones Descentralizadas de ProInversión.
Construcción
de confianza. Los cuatro
años desde la reglamentación de la ley han sido para la empresa privada y los
gobiernos central, regionales y locales un ejercicio de confianza en la
efectividad y utilidad del proceso y en ellos mismos. “Por el lado del Estado,
la discusión típica era que si se ofrece la posibilidad a las empresas de pagar
obras con impuestos estos van a hacer obras que solo los beneficie a ellos. Era
una lógica que ignoraba que la realización de las obras públicas bajo
administración o contrata era un desastre”, asegura Pablo Secada, economista
jefe del Instituto Peruano de Economía (IPE).
“La parte más
trabajosa es la interacción, la construcción de confianza. En el Perú hay mucho
funcionario público que no está acostumbrado a trabajar en relaciones de
confianza con el sector privado, pero este mecanismo va a mostrar que hay
empresas serias que quieren ayudar”, dice José Luis Escaffi, gerente general de
Apoyo Consultoría Pública.
Por el lado de
la empresa, el miedo según Miguel Ángel Torres Morales, tributarista y
especialista en RSE del estudio Torres y Torres Lara, estaba en si se iba a
reconocer lo que se invertía. “Muchas veces la norma dice una cosa y la
realidad otra. Hay que quitarse el sombrero ante los que fueron los primeros en
hacerlo”, asegura el abogado.
Para
ProInversión una mayor información y el efecto demostración han logrado
impulsar las inversiones en obras por impuestos, que en 2012 fueron de S/. 138
millones. Del mismo modo, en el creciente interés de las empresas por esta
herramienta han influido, según Balcázar, la reforma que se hizo al reglamento
en junio de 2012 y la última modificación de junio a la ley de este año.
“El despegue
en primer lugar se ha debido a las mejoras que se han hecho a la regulación. El
Gobierno ha ido escuchando a las empresas privadas, y a estudios y consultoras
sobre los problemas y dificultades que se daban en la ejecución de los
proyectos”, coincide José Luis Escaffi.
Como muestra de este ascenso solo de enero a
agosto de este año ya se han invertido S/. 283,6 millones en obras por impuestos,
con lo que se han triplicado las cifras de 2012, y la meta de Proinversión es
llegar a los S/. 443 millones para final de año.
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