Con
apenas 14 años, Cristina no dejó ayer de escuchar atentamente los resultados
del informe nacional sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del
Milenio (ODM), en el cual el Perú registró significativos avances en las metas
que se fijó al suscribir, junto con otros países, la Declaración del Milenio
promovida por la ONU.
Al
igual que ella, otros estudiantes del Liceo Naval de Ventanilla también oyeron
que entre 1991 y 2011 el porcentaje de menores de 5 años con desnutrición
global (peso debajo del normal) bajó de 8,8% a 4,1%, lo que superó la meta de
4,4% establecida para el 2015. Mientras que la desnutrición crónica (talla
debajo de la normal) bajó de 37,3% a 18,1% entre 1991 y 2012, muy por debajo de
la meta fijada de 18,7%.
A
pesar de lo auspicioso de los resultados, Rebeca Arias, coordinadora del PNUD,
acompañada por el presidente Ollanta Humala, reconoció que "los avances en
un país bastante desigual como el Perú han sido heterogéneos". Sobre todo
si consideramos que mientras la desnutrición crónica descendió 62% en el área
urbana (llegó a 10,1%), en la rural solo se redujo 32% (a 37%), lo cual
confirma las brechas que todavía persisten.
Como
es el caso de la tasa nacional de personas con déficit calórico, que pasó de
26,3% en el 2007 a 27,7% en el 2011, cifras que podrían complicar el panorama
si se toma en cuenta que en los últimos años los índices de anemia en el Perú
crecieron hasta tres puntos porcentuales, y se elevaron de 36% a 39%.
POBREZA
Y DESNUTRICIÓN
Frente a ese panorama, el experto en programas
sociales Enrique Vásquez recomendó pasar de la pobreza monetaria (actual
sistema de cálculo) a una medición multidimensional, que aborda el tema de las
privaciones y por eso "es mucho más difícil de combatir porque implica
dimensiones bastante críticas como la educación del jefe del hogar, el acceso a
agua y desagüe, cercanía a centros de salud, ingesta calórica y otras
dimensiones que permiten corroborar si se avanza o no".
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