jueves, 22 de agosto de 2013

Las nueve carreras universitarias del futuro



Las nueve carreras universitarias del futuro La Revista Forbes hizo un listado de las profesiones que probablemente tendrán más oportunidades en el mercado laboral en el 2022. El análisis de Forbes señala que hay dos cosas importantes por aprender.

Independientemente de la carrera que piense estudiar: una segunda lengua, preferiblemente inglés o portugués, y a programar.

1- Matemáticas

El anteproyecto del futuro se escribirá con las matemáticas. Se convierten en una parte fundamental a la hora de hacer negocios.

2- Robótica

De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, la población seguirá envejeciendo mientras que los trabajadores jóvenes representarán una parte más pequeña de la fuerza laboral.

Esto crea una demanda de servicios personales que simplemente no pueden ser satisfechas - y los robots llenan este vacío.
 
3- Ingeniería agrícola

El futuro de los alimentos será un gran desafío. Entre el cambio climático y el crecimiento demográfico, los suministros de agua dulce serán cada vez más escasos y la cantidad de tierra disponible para la agricultura se encogerá.
 
Mientras tanto, en la medida en que más países se hacen más ricos, exigirán precios más altos y mejores alimentos. Esto dará lugar a la aparición de ingeniería agrícola como una de las carreras más importantes del mediano plazo.
 
4- Salud y biotecnología

Al tiempo que a población envejece y aumenta la esperanza de vida, más y más enfermedades están desarrollando resistencia a los antibióticos, y los procesos industriales pueden producir efectos nocivos para los seres humanos y los ecosistemas.

Todos estos desafíos proporcionan rutas prometedoras para la carrera de la biotecnología. Los científicos biotecnólogos podrán desarrollar la cura de enfermedades causadas por sus colegas de antaño, y la necesidad de médicos y enfermeras seguirá creciendo sin cesar.

5- Derecho, con enfoque en tercera edad
Al llegar a la universidad, es probable que esta carrera no sea de las más recomendadas. Este mercado está saturado hoy en día. Sin embargo, hay una buena oportunidad si de ayudar a algunos de los más vulnerables de trata.

La gente va a vivir más tiempo en el futuro, pero los tratamientos contra el Alzheimer y otras formas de demencia pueden no ser suficientes. La Organización Mundial de la Salud estima que para el 2030, el número de personas con demencia en todo el mundo se duplicará a más de 65 millones.

Las personas con demencia serán vulnerables a los criminales, ladrones de identidad, y los miembros de la familia codiciosos. Eso va a crear una mayor necesidad de abogados que puedan servir como guardianes y defensores.
 
6- Ingeniería cuántica

Durante décadas, los físicos se han centrado en la mecánica cuántica. Ahora sigue siendo necesaria para desarrollar desde la nanotecnología hasta los procesos biotecnológicos.

7- Diseño 3D

Es un campo que se está convirtiendo rápidamente en la corriente principal, con las impresoras 3D que sirven para aplicaciones que van desde la fabricación de alas de aviones hasta edificios.
 
8- Artes liberales

Mientras que la tecnología continúa avanzando, la necesidad de las artes liberales va en aumento. Ya las empresas se están dando cuenta de que pueden ser un activo importante.

9- Ingeniería aeroespacial
 
En la década de 2020 seguramente se verán los viajes espaciales. Esto va a implicar a todas las clases de ingeniería, desde el diseño de cohetes y naves espaciales hasta el de satélites y entornos de gravedad cero.
 
Las compañías como Space X, que pretende transportar pasajeros por este medio, necesitarán gente para desarrollar estas actividades.

Negocio emblemático



La Mega Comisión que investiga presuntos actos de corrupción cometidos durante el segundo gobierno de Alan García ha logrado poner el dedo en varias llagas. No se explica de otro modo la reacción preocupada del mismo ex presidente y la arremetida del partido de la estrella a fin de disimular los escándalos y pasar desapercibidos. Pese a la intención sistemática por desmarcarse siguen apareciendo casos sospechosos. El último de ellos salpicaría directamente al ex ministro de Educación, José Antonio Chang.

El ex ministro tiene el 34% de acciones de la librería Crisol. El riesgo de un “conflicto de intereses” relacionado al tema de libros cuando era ministro de Educación, era alto. Por ello solicitó, según propia declaración, que no se contratara desde el ministerio ni con la Universidad San Martín (de la cual es también un rector inamovible) ni con la empresa Crisol. Sin embargo, una investigación realizada por IDL Reporteros logra atar los cabos de una operación en la cual Jaime Carbajal (accionista mayoritario en Crisol y actual presidente de la Cámara Peruana del Libro) y Crisol habrían participado comprando libros. Luego, la compañía que habría sido seleccionada a dedo  por el Ministerio de Educación revendió los libros al Estado a un precio mucho mayor. Vale decir, el Estado habría pagado un sobrecosto bárbaro por elegir a una distribuidora de libros a dedo, en lugar de realizar un concurso.

Este elección habría beneficiado a una distribuidora pequeña llamada V&D. La Gerente General de la misma mantiene una estrecha relación con Carbajal, accionista mayoritario de Crisol. Además, el copropietario de V&D, esposo de la Gerente General Gladys Díaz, admitió en declaraciones a IDL-Reporteros, que la distribuidora no tenía la capacidad para realizar la compra, razón por la cual Crisol ayudó a realizarla. Así como lo leen, la empresa Crisol habría financiado una compra y adquirido los libros que luego V&D vendió al Estado a un costo mayor.

 Una operación enredada que no parece muy limpia. Esta vez se encontraría involucrado el ex ministro Chang, pero podría también salpicar, nuevamente, al ex presidente Alan García.

Este no es el único caso que ensombrece la transparencia del gobierno anterior. Tampoco es el único que podría anclarse en la amnesia colectiva con la desidia de ciertos medios y el empuje de ex funcionarios apristas que hacen hasta lo imposible por despercudirse. Sin embargo, estamos hablando de un caso con indicios más que suficientes para que la Fiscalía inicie el proceso correspondiente. El procurador anticorrupción, Julio Arbizu, indicó que su despacho presentará una denuncia con tal fin. 

Resulta cuando menos lamentable que se haga negocios con recursos que utilizarán los alumnos del país. En el Perú, donde la educación es un sector necesitado de una reforma seria, resulta trágico que hasta para la compra de insumos educativos se priorice el beneficio económico de unos cuantos. Es una tragedia que tenemos el deber de recordar, denunciar y mantener en vitrina hasta que se sancione a todos los responsables.

Condiciones de vida mejoran en América Latina pero la desigualdad continúa



Los latinoamericanos viven más años por las mejores condiciones de vida de la región y la menor mortalidad infantil, pero siguen haciéndolo en las sociedades más desiguales del mundo, según un balance de los últimos 20 años lanzado antes de la I Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo.

La cita es organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe con apoyo del Fondo de Población de Naciones Unidas y se desarrollará del lunes 12 al jueves 15 de agosto en la capital uruguaya.

Entre otras cosas, pretende revisar y actualizar la agenda creada en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) celebrada en 1994 en El Cairo, un encuentro considerado un hito en la cuestión porque congregó a 179 países que aprobaron un Programa de Acción con un horizonte de 20 años.

Un año antes de cumplirse ese plazo, la cita de Uruguay pretende justamente poner "a consideración" de los 33 países latinoamericanos "un examen sobre la implementación" de aquel programa en esa parte del mundo y fijar "una agenda regional futura", señala el informe de situación distribuido por la organización del encuentro.

En la capital egipcia, la comunidad internacional centró sus metas en el acceso universal a la educación primaria, con especial atención en las niñas, la reducción de la tasa de la mortalidad materno-infantil y el aumento de la esperanza de vida.

El informe considera que en este último capítulo América Latina brilló especialmente al situar la edad promedio de muerte de sus ciudadanos en 75 años, siete años más que la del total de las regiones menos desarrolladas y solo 1,8 menos que el promedio de Europa.

La cifra es todavía más llamativa si se compara con la de 1950, cuando los latinoamericanos vivían 23 años menos de media.

Además, desde mediados del siglo XX la tasa de mortalidad infantil regional cayó más del 86%, de 138 a 19 defunciones anuales por cada 1.000 recién nacidos vivos, y en todos los países se ha observado una reducción del riesgo de muerte antes del primer año de vida.

Sin embargo, "la mortalidad materna permanece inaceptablemente alta" y Ecuador, Guatemala, Guyana, Honduras, Perú y Bolivia presentan en este terreno "una situación inquietante" con más de 200 fallecimientos de mujeres por cada 100.000 nacidos vivos.

Llama también la atención la caída de la fecundidad en una región que a mediados del siglo XX tenía una tasa de 6 hijos por mujer, un hijo más que el promedio mundial, pero que en los noventa ubicó ese índice en 2,9, por debajo de la media del planeta, y en los últimos veinte años en 2,17.

En este contexto se ha ido produciendo una desaceleración paulatina en el crecimiento de la población de América Latina.

Después de triplicarse entre 1950 y 2010, al pasar de 167 a 590 millones de habitantes, se prevé que hasta 2030 registre una subida del 20% y de solo un 9% más hacia el año 2050.

Entre las preocupaciones del informe sobresalen las relativas a la infancia y la adolescencia. El 45% de menores de 18 años eran pobres en 2009, un fenómeno que para Naciones Unidas es "inaceptable".

El estudio considera que "uno de los principales mecanismos que contribuyen a la reproducción" de esa situación es "el limitado acceso de los niños y jóvenes pobres a la educación de calidad".

En este terreno, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua presentan las peores tasas, pues solo se mantienen en las escuelas el 75% de los jóvenes de 15 años.

Tan malo o peor es el apartado de fecundidad adolescente, pues "en la mayoría de países con datos disponibles ha habido un aumento del porcentaje de jóvenes madres entre 1990 y 2010 (12 de 18 países)".

Pese a que la tendencia desde 2000 se atenuó, todavía 10 de 18 países en la última década sufrieron subidas (Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, República Dominicana, Nicaragua, Perú y Venezuela), aunque en los tres últimos de forma marginal.

Detrás de estos últimos indicadores subyace el hecho de que "la región continúa siendo la de mayor desigualdad entre las regiones del mundo".

Estas diferencias son palpables en materia de salud reproductiva entre las mujeres rurales, jóvenes, con menor nivel educativo e indígenas.

Justamente "la desigualdad étnica es una dimensión adicional de la aguda desigualdad regional", con una mortalidad infantil en los niños indígenas un 60 % superior a la de los no indígenas.

Pese a estas últimas sombras, el estudio vaticina que "el contexto actual de crecimiento económico y de mejoras distributivas abre una oportunidad para avanzar en la eliminación de los desequilibrios del desarrollo y la calidad de vida".

Conozca el Rol del Estado Peruano en las Empresas Públicas



¿Franz, cómo se le ocurre al gobierno pretender comprar REPSOL? Pues, Manolo, yo no lo veo mal, hay empresas estatales en todo el mundo, mira CODELCO o PETROBRAS. No, no, el Estado ha demostrado ser incapaz como empresario, debe dedicarse a lo que debe dedicarse y dejar la actividad empresarial para quien sabe: la empresa privada. Esta conversación, que pudo darse innumerables veces cuando se avecinó el tornado de la posible compra de REPSOL por PETROPERÚ que no llegó a tocar tierra, podría ser la eterna discusión entre quien no cree en la empresa pública y quien sí lo hace. No obstante, se trata de una charla que plantea muchas cuestiones sobre la actividad empresarial del Estado, especialmente respecto a sus límites y a la gestión actual de las empresas públicas.

La historia del ineficiente rol del Estado como empresario parece no dejar dudas a los economistas. Brecha fiscal, corrupción, mala asignación de recursos o ser una agencia de empleo de la administración de turno son algunos de los ‘hitos’ que se atribuye a las empresas públicas locales, gestadas al por mayor durante el gobierno militar de Velasco Alvarado.

“Durante los ochenta las empresas públicas llegaron a vender un tercio de la economía y el manejo fue el de un botín, que como resultado llevó al Estado a perder US$50.000 millones”, dice Carlos Adrianzén, decano de la Facultad de Economía de la UPC.
 “Se dice mucho en los medios que durante los noventa las empresas públicas eran un desastre. Eso es innegable”, reconoce Titto Almora, director ejecutivo del Fondo Nacional de Financiamiento de la Actividad Empresarial del Estado (FONAFE), quien asegura que las discusiones sobre la empresa pública suelen centrarse en lo que sucedió en el pasado. Cabe preguntarse entonces ¿es el caso de las empresas públicas un típico “cría fama y échate a la cama”?

El presente de las empresas estatales poco o nada tiene que ver con el de décadas atrás, y actualmente bajo el paraguas del FONAFE se encuentran 35 empresas públicas, que sobrevivieron al proceso de privatización emprendido en los noventa y que suponen el 5,85% del PIB. Se trata de compañías de generación y distribución eléctrica, infraestructura, transporte, hidrocarburos, remediación, financieras y de servicios varios, a las que se suman empresas públicas municipales, 14 en liquidación (entre ellas el BANMAT) y otras como Petroperú, con las que llegarían a superar el centenar.

Por otro lado, también hay azul en los resultados económicos de por lo menos 24 de ellas. 18 se encuentran entre las 500 Mayores Empresas del ranking de América Economía y facturaron entre US$69,4 millones (EGASA) y US$5.047 millones (PETROPERÚ) en 2012. No obstante se trata de resultados para Pablo Ferreiro, docente del Área de Personas del PAD de la Universidad de Piura, que son casos singulares basados en factores como la coyuntura económica, sus directivos o el tipo de productos que ofrecen. “Que el Estado es un mal administrador es doctrina universal. Ello no quita que algunas empresas puedan dar, y de hecho den, buenos resultados. El que mañana haga sol no significa que se acabó el invierno”, dice.



El crecimiento en términos económicos de las empresas estatales es uno de los objetivos del plan estratégico corporativo de FONAFE 2013-2017, como lo es también el crear valor social, una actividad que hasta ahora no se mide a través de indicadores por los planes estratégicos institucionales de sus empresas. “Si fuéramos una empresa privada, el mapa sería diferente. En nuestro caso impulsar el crecimiento económico y social deben estar en el mismo nivel en nuestra estrategia”, dice Héctor Buzaglo, gerente de planeamiento y desarrollo del fondo. Este nuevo plan, que está en su primera etapa, tiene por objetivo precisamente establecer un rumbo y una estrategia compartidos por sus empresas para gestionarlas corporativamente con transparencia y eficiencia.

Para economistas como Juan José Marthans entre las trabas del Estado figura la ineficiencia con la que se manejan los recursos públicos, la falta de competencia y profesionalidad de buena parte de los funcionarios y el sobredimensionamiento de las empresas. “No creo que todo sea un desastre tampoco. Hay empresas que en el fondo están bien calibradas”, añade, no obstante.

“No se puede generalizar, pero no veo a una empresa estatal muy mal gestionada. Creo que sí podrían estarlo mejor”, coincide la economista Cecilia Blume, directora de CB Consult. Para Blume, quien destaca la gestión de ELECTROPERÚ o SERPOST, el FONAFE está haciendo un esfuerzo serio, pero es necesario que el Estado decida qué va a hacer con las empresas.

Carlos Adrianzén en cambio se muestra tajante respecto al manejo de la empresa pública en el Perú y considera que no hay ejemplos de empresas públicas bien manejadas, y estas no existen sin licencias monopólicas. “Estas empresas o mueven fondos del Estado o viven de licencias de explotación al consumidor llamadas licencias monopólicas”, dice el economista.

Competencia empresarial. La Constitución peruana –explica César Peñaranda, director ejecutivo del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio– establece que la acción del Estado como empresario puede nacer solo como subsidiaria, y la legislación peruana establece que las empresas que se encuentran bajo el FONAFE deben tener el mismo tratamiento legal que cualquier empresa privada en ejercicio de su actividad.
No obstante, empresas como el Banco de la Nación o PETROPERÚ, fuera de este esquema, compiten con compañías de sus respectivos sectores. “El Banco de la Nación no es igual que el resto porque no está supervisado íntegramente por la Superintendencia de Banca y Seguros, pero compite con los otros. Es competencia desleal”, señala Peñaranda.

En la acera opuesta está el congresista Manuel Dammert, quien afirma que la presencia de las empresas públicas asegura la competencia. El parlamentario, impulsor de un proyecto de ley para fortalecer Enapu, aboga por mejorar la eficiencia de las empresas públicas y cotizar parte de sus acciones en bolsa. La venta de su accionariado es una propuesta secundada por Cecilia Blume, quien asegura que sacando sus acciones en bolsa se transparentaría su gestión y propiedad. “Yo sacaría un porcentaje de las acciones de Petroperú a bolsa, y no sería la única”, dice la ejecutiva, que vendería el 100% de Editora Perú.

El estudio “Eficiencia del gasto en el Perú”, del Instituto Peruano de Economía (IPE), se planteó precisamente el porqué de la existencia de las empresas públicas en 2008, y concluyó que de las 119 existentes por aquel entonces el 68% se mantenía porque se trataba de compañías estratégicas, mientras que 18 de ellas no tenían ninguna justificación económica. Para los autores de este papel, sin embargo, podría justificarse únicamente la permanencia en el sector público del Banco de la Nación, el Fondo Mi Vivienda, COFIDE, ENACO y PERUPETRO.

Según Titto Almora, del FONAFE, en el pasado las empresas públicas respondían a un tratamiento completamente diferente al actual, en el que las inversiones son financiadas por las propias empresas públicas. “Uno de los problemas que existió anteriormente es que el Tesoro pasaba dinero a las empresas, que invertían y se endeudaban, y todo terminaba siendo un desorden. Ahora el tema presupuestal se maneja en FONAFE”, explica Almora.

La reinversión de las utilidades de sus compañías es uno de los cambios establecidos en el plan de gobierno de Ollanta Humala, que planteaba la potenciación y modernización de las empresas estratégicas del Estado y que contemplaba además el funcionamiento como holding del fondo, la posibilidad de formar consorcios con socios privados y públicos, y la oferta en la bolsa de valores de acciones como opción de financiamiento no obligado. Hoy únicamente ELECTROPERÚ e HIDROANDINA cotizan en bolsa.

Así, pues, los déficits de sus empresas –para el director ejecutivo del FONAFE algunas de ellas concebidas como deficitarias– son cubiertos por la propia corporación. 



Lazos políticos. El vínculo directo con el poder político es, según Santiago Roca, docente de ESAN, uno de los aspectos que caracterizaba a las empresas públicas años atrás, pero que ha mejorado. “Antiguamente había un control directo político”, dice Roca, para quien las empresas públicas pueden contribuir más que las privadas al país si son manejadas eficientemente y con reglas claras.

Pese a ello, actualmente las empresas públicas no están exentas de conexión política, pues el directorio del FONAFE está formado por cinco ministros de Estado, por lo que su designación depende del presidente de la República y el nombramiento de los gerentes de las diferentes compañías, del mismo directorio. El mismo plan estratégico corporativo 2013-2017 del FONAFE, basado en las entrevistas realizadas por la consultora GERENS, reconoce que la actividad empresarial del Estado se ve fuertemente influenciada por diversos factores políticos, circunstancia que se manifiesta en ese nombramiento, entre otras cosas.

¿Cómo podemos generar un Estado eficiente cuando entra el gobierno de turno y mete a la gente que quiere en la empresa pública con la única intención de generar servilismo partidario? cuestiona Juan José Marthans.



El FONAFE, según su director ejecutivo, Titto Almora, tiene intención de incluir directores independientes en sus empresas y gerentes capacitados. “Nos afecta que haya mucha rotación de directores. Para nosotros es muy importante poder conseguir directores independientes en las compañías y estamos viendo el mecanismo para atraerlos”, explica Almora. “Para mejorar la gestión son necesarias gerencia y directorio profesionales y no hacer de las empresas públicas espacios donde van a recalar amigos”, dice Cecilia Blume, quien asegura que ha llegado a ver en el directorio de Petroperú a un funcionario con un curso sobre petróleo de unas semanas.

Los salarios de los funcionarios de las empresas públicas, no obstante, no juegan a su favor, y en el caso de los puestos gerenciales la brecha respecto al sector privado, según Almora, es del 60%. “Nuestra oferta económica no es necesariamente competitiva, pero la estamos cambiando”, dice el director ejecutivo de FONAFE. La corporación trabaja en colaboración con una multilateral para poder acceder a consultores de primer nivel que les permitan trabajar en el cambio hacia un enfoque más corporativo y eficiente.

El FONAFE, además, tiene previsto acercarse más a la empresa privada y planea ejecutar proyectos de inversión mediante asociaciones público-privadas (APP) u otras modalidades de inversión conjunta, posibles tras la aprobación de un decreto legislativo al cierre de esta edición.

Pese a la voluntad de cambio del FONAFE, que espera que las nuevas mejoras cambien la percepción de la empresa pública, para los economistas Carlos Adrianzén, César Peñaranda, y Eduardo Ferreyros, gerente general de COMEX, la privatización sería la mejor opción. “No creo que el Estado deba ser empresario, sino que debe concentrarse en ofrecer seguridad a los ciudadanos, justicia y promover la infraestructura del país”, dice Ferreyros. “Las empresas públicas son un obstáculo al crecimiento; cualquier empresa que cueste más de lo que produce lo es porque extrae recurso”, dice a su vez Adrianzén, quien destaca que Petrobras es la empresa más endeudada del mundo en el segmento petrolero.

Para César Peñaranda, que participó en el proceso de privatización de los noventa, si bien por definición la empresa pública no tiene por qué ser mala, deberían privatizarse todas las compañías donde el Estado lo puede hacer mejor y crearse superintendencias que regulen.

Juan José Marthans, por su parte, propone un cambio estructural no solo en las empresas públicas sino también en todo el Estado, a través de una reingeniería a todo nivel, esbozada por empresas de primer nivel y cuya propuesta de reforma se convierta en política de Estado. “Debemos tomar conciencia de la magnitud de las limitaciones que tenemos con el Estado, y a partir de ahí replantear el sector público para la conveniencia de todo el país”, dice el docente.

Desde una posición u otra respecto a la existencia o no de las empresas públicas, los especialistas consultados coinciden en la necesidad de un cambio en la gestión de estas compañías. Queda por ver si los cambios propuestos por el FONAFE transforman la imagen actual de la empresa pública, o por lo menos de quienes creen que debería mantenerse.