La
popularidad se explica por varias razones. Se cuentan, por ejemplo, el aumento
de personas certificadas que dan a conocer la metodología y el buen
recibimiento, que explican los facilitadores, tiene entre las personas. Al ser una técnica que genera un estado mental
que promueve la creatividad aplicada a decisiones estratégicas de una manera
lúdica, suele encantar fácilmente. Aunque en un inicio puede
existir más de una barrera, sobre todo, de parte de los gerentes más senior, es
cuestión de tiempo para que sea adoptada. Montegu dice que “la gente joven está
más vinculada con estas metodologías, mientras que algunas gerencias siguen
pensando que la manera tradicional es la correcta”.
De
todas formas, los facilitadores concuerdan en que el encanto de la técnica es
innegable y que por algo se multiplican las organizaciones que la adoptan en
una o varias sesiones. Para Nickolas Laport, subdirector académico en Instituto
de Innovación Interdisciplinaria iCubo en la Universidad del Desarrollo, lo positivo del
LSP es que “trata problemas profundos de forma simple, se pueden similar
escenarios y advertir el futuro de la organización. Es bastante amplio lo que
abarca, pues la simpleza de los legos puede tomar varios temas. En iCubo lo
hemos utilizado para capacitar a profesores”.
En
la experiencia de Montegu, en las empresas se sienten muy atraídos por los
legos tras utilizarlos. “El
encanto es increíble, efectivamente lo que se obtiene es extraordinario”.
Para ejemplificar, Montegu relata el caso de un académico con Ph.D quien
rechazó en un primer momento trabajar con legos, pero finalmente accedió.
“Corría por los pasillos mostrando su modelo, le había permitido expresarse. Y
nos ha pasado con todo tipo de personas”, dice. Para él, las características
positivas de LSP son que al ser un juego serio, relaja en un inicio y genera
buena disposición entre las personas, quienes se dan cuenta que es bastante
serio y que a través de este pueden decir cosas que no se habían atrevido.
A
estos factores se suma que todos en una organización pueden participar, sin
importar el cargo que posean. De esta forma, quedan un tanto obsoletas, aunque
sea en la intención, las reuniones donde el jefe es quien guía la sesión y los
ejecutivos poco y nada opinan. Esta clase de iniciativas generan engagement,
pues se les da voz a todos los empleados. Rafael Lipiari, de Cruz Blanca,
empresa que participó de uno de los talleres de MagiaLiquid, dice: “Al ser lúdica y constructiva, a diferencia de una
discusión teórica, logra un resultado positivo y de
consenso”.
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