Aunque
existan varias maneras de llegar a las metas establecidas, en algunas
compañías, sin importar el tamaño, concuerdan con los dichos de Tim Brown, CEO de IDEO,
(“los hombres de negocios tendrán que parecerse más a los diseñadores”), y
aplican el Design Thinking y algunas metodologías inspiradas en este, de manera
de resolver problemas con un enfoque creativo.
Este
afán por incitar a la innovación no es nuevo, pero no todas las compañías lo
pueden llevar a cabo de forma efectiva. Para Leticia Britos, experta en
innovación de la U. de Stanford y quien fue entrevistada anteriormente en MBA & Educación
Ejecutiva, lo
fundamental es encontrar los espacios y estrategias para ayudarnos a continuar
siendo creativos. “Debemos fomentar que se encuentren las condiciones para que
estudiantes, ejecutivos y profesores sean creativos, junto con promover la
confianza en que pueden desarrollar la creatividad”, dice.
De
ahí que el Design Thinking se posicione como una forma de “generar empatías y
entender las perspectivas de la persona para quien se está solucionando un
problema, identificándolos y comprendiéndolos de mejor modo. No sólo aquellos
que son evidentes, sino también aquellos que están latentes”, dice Britos. En
busca de este mismo fin, es que se
siguen implementando métodos como el Brainstorming o se prueben otros menos
conocidos, como Lego Serious Play (LSP), donde las personas
encuentran solución a problemáticas, de las más sencillas a las más complejas,
a través de un proceso en que utilizan las ladrillos de legos (bricks). Se
trata de métodos en los cuales se generan estados mentales que promueven la
creatividad aplicada a decisiones estratégicas.
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